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BCE, euro y élites. El gobierno de Goldman Sach en Europa


15M Málaga (Comisión de Comunicación). “Esto es el paraíso de los especuladores que pueden atacar impunemente a los estados miembros del euro exigiendo unos intereses astronómicos por su deuda pública, en algunos casos multiplicando por cuatro los intereses de 2007, lo que obliga a los estados a endeudarse cada vez más para pagarlos”.

En un tiempo que la economía pasa a ser uno de los principales temas en nuestras tertulias, no está de mal dedicarle unos minutos a ver qué es eso del Banco Central Europeo (BCE), el euro y su relación con unas élites cuyas decisiones nos están haciendo perder el empleo, la casa, o que nuestra salud y la educación de nuestra prole dependa del estatus económico.

El BCE es un banco formado con las aportaciones de los Bancos Centrales de los países de la comunidad europea, con dinero público. Desde 1999 y ante la llegada del euro, es el responsable de la política monetaria de la zona euro, en resumen tiene el derecho exclusivo para imprimir dinero. Y su objetivo prioritario, según los estatutos, es mantener el poder adquisitivo de la moneda única y controlar la inflación. 

Frente a la función de un banco central tradicional, que además de imprimir dinero y prestarlo a los bancos privados, también lo usa en la compra de deuda pública a su propio estado para bajar los intereses que paga por esta y poder financiar los servicios propios de una sociedad desarrollada.

Esto es el paraíso de los especuladores que pueden atacar impunemente a los estados miembros del euro exigiendo unos intereses astronómicos por su deuda pública, en algunos casos multiplicando por cuatro los intereses de 2007, lo que obliga a los estados a endeudarse cada vez más para pagarlos, todo de una manera artificial solo por el mero hecho de no poder defenderse creando moneda, lo que coloquialmente se denomina en el ambientes financieros "darle a la maquinita".

Evidentemente si los estados miembros pudieran obtener dinero del BCE al mismo precio que los bancos privados (el 1,25%), no existiría problema de deuda pública en la zona euro. Pero esa es otra característica del BCE: Tiene prohibido por estatutos comprar deuda soberana directamente a los estados. ¡De verdad qué raro suena esto! Ni que lo hubiesen hecho adrede para hundir a los estados y beneficiar a los especuladores financieros. ¿O sí?

Otra característica simpática, por decir algo, del BCE es que los miembros de su comité ejecutivo, una vez elegidos, tienen durante los siguientes 8 años carta blanca. La separación de cualquiera de ellos de sus cargos únicamente la puede realizar, en caso de incapacidad o falta grave, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Otra aberración más, el organismo público que decide el futuro económico de la zona euro, sus miembros, una vez elegidos dejan de tener dependencia de las instituciones políticas europeas, escapan al control democrático por parte del pueblo.

La moneda única tampoco está soportada por una deuda pública común, eurobonos, no existe una política fiscal común que equilibre los presupuestos estatales y grave fuertemente algunas acciones especulativas o prohíba otras directamente, no está amparado por una unidad política, etc.

Ahora si se aclara el panorama, se diseña una moneda única sin mecanismo para defenderse de los especuladores, vemos como mientras que el BCE le presta público a los bancos privados casi sin coste, este mismo dinero es empleado para especular contra la deuda pública llevando a los estados prácticamente a la quiebra. 

La única solución que da el BCE es la reducción del gasto, con la fatal consecuencia de degradación de los servicios básicos como sanidad, educación y pensiones que evidentemente es aprovechado por el sector privado encabezado por el sistema financiero para entrar en un negocio nuevo, la privatización de todo el estado del bienestar europeo. Ahora sí se entiende lo que está pasando y el motivo del binomio BCE y euro.

Pero además vemos movimientos aún más extraños en la política. En pocos días, sin dar tiempo a la más mínima reflexión, caen gobiernos elegidos en las urnas y en su lugar se colocan hombres provenientes de las élites financieras y sin ninguna refrenda democrática, como Papademos, el actual primer ministro griego. Ha sido ex-vicepresidente del BCE, miembro de la Comisión Trilateral fundada por Rockefeller, lobby neoliberal y exgobernador del Banco Central de Grecia entre 1994 y 2002 cuando se falseó las cuentas de déficit público de Grecia con la ayuda de Goldman Sachs, lo que condujo en gran parte a la actual situación griega. 

Y Mariano Monti, actual primer ministro de Italia, exdirector europeo de la Comisión Trilateral antes mencionada, exmiembro del equipo directivo del grupo Bilderberg, asesor de Goldman Sachs durante el periodo en que ésta ayudó a ocultar el déficit del gobierno griego. Y Mario Draghi: Actual presidente del Banco Central Europeo, ex-director ejecutivo del Banco Mundial, vicepresidente para Europa de Goldman Sachs en el periodo en que se realizó el falseo de la deuda pública griega antes mencionado.

Esto es la punta de lanza del llamado gobierno de Goldman Sach’ en Europa, según denominación de la prensa americana. Pero Estados Unidos no se libra, los últimos secretarios del tesoro, equivalentes a nuestros ministros de economía, Henry Paulson en la administración Bush, o Timothy Geithner con Obama, previamente todos han pasado, como no, por Goldman Sach. ¿Los zorros cuidando las gallinas?

Como se ve aparecen íntimamente relacionadas las élites económicas y políticas, Bilderberg, La Trilateral y el representante por excelencia de la economía especulativa internacional, el banco Goldman Sach.

Un mal pensado podría llegar a creer que todo este proceso no es fruto de la casualidad, simplemente un golpe de estado encubierto de las viejas élites económicas que empiezan a tomar las riendas del poder político directamente y sin intermediarios incómodos.

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